Las primeras páginas de un guión de cine

“Las diez primeras páginas de un guión son las más importantes”.

 

                  Syd Field

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¿Qué hacemos con estas primeras páginas?

Un aspecto fundamental a la hora de contar una historia es sin duda el comienzo. Es algo en lo que no se puede insistir lo suficiente.

Tenemos muy pocos minutos para hacer esto. Es decir, muy pocas páginas de guión.

Si no acertamos en este aspecto, la película pincha completamente sin remedio. Ya puedes tener las luces y las cámaras más caras del mercado, los decorados más grandiosos, los exteriores más exóticos, el vestuario más “chuli” del momento… da igual, la “peli” ya no la levanta ni Cristo.

Tiene usted que imaginar la siguiente situación.

El productor de turno está sentado en su mesa y lleva tiempo aburrido de leer guiones mal escritos, mal formateados, o con las tramas más extrañas o ridículas imaginables surgidas en una amable noche de borrachera, o que simplemente no le dicen absolutamente nada.

Y un día va, y de la montaña de guiones, llenos ya de polvo, que le quedan por leer… “voalá”, va y coge el suyo.

Tuviste, seguramente hace ya bastante tiempo, una vaga idea que te asaltó cuando estabas haciendo cualquier cosa, y de ahí, con mucho tiempo y trabajo, ha acabado surgiendo un guión, el cual has osado a mandar a una productora, o tal vez a algún actor o actriz.

Y lo has hecho lleno de ilusión y esperanza…y con temor, pero esperando que todo por lo que has pasado haya valido la pena.

Tu guión ha llegado al momento crucial de su vida.  Así como suena.  Lo has escrito para que llegue este momento, y no otro. De nada sirve que tus amiguetes te hayan dicho que les ha “molado” mucho.

Pues bien, el productor, sin la más mínima esperanza en la situación, dada su experiencia previa en la materia, pasa la portada de tu hermoso guión, luego hay una página en blanco que queda muy bien entre la portada y lo que es el guión propiamente dicho. No se entretiene mucho en ella. La pasa también.

Y, por fin, ante sus ojos, aparece la página que hace la número uno.

¿Visualizamos el momento? ¿Sí?

Pues de esa hasta la décima vas a tener que enviarle el mensaje, claro y específico, de que conoces y dominas toda de una serie de recursos…

¿Sólo tengo las diez primeras?

Bueno, igual algún productor generoso se lee algunas más, pero lo normal es que los tiros vayan por ahí. Es más, en Estados Unidos esto es una costumbre totalmente interiorizada, igual que lo es vestirse y desayunar por las mañanas. Así que lo mejor es que lo sepas. No te van a dar más.

Y en España, la situación es parecida. Recuerdo haber leído en un Blog de guionistas, la entrada de un productor de cine español bastante quemado con los anteriores comentarios de guionistas nacionales. Estos se habían hartado de jurar y perjurar amargamente de que sus guiones eran rechazados sin motivo alguno por las productoras.

El productor, en su respuesta, hizo primero referencia al tema que nos ocupa, el de leer el principio del guión para conocer la calidad del mismo, sin necesidad, muchas veces, de ir más allá en su lectura.

Y su comentario siguiente no pudo ser más económico y mordaz.

El nivel general de los guiones que le llegaban no era para tirar cohetes, según él, y por decirlo aquí suavemente. No es que necesitase leerse el primer acto entero de lo que tenía delante, o las primeras quince páginas, ni siquiera las diez primeras. Que va, que va.

En la mayoría de los casos no llegaba ni a la cinco. Así de crudo está el tema.

Es una anécdota que puede parecer muy dura y descorazonadora para la gente que tiene en mente estudiar escritura de guión y, por lo tanto, en un futuro mandar sus propios guiones a productoras.

Pero es que hay que tenerla en cuenta y hacer el esfuerzo de comprender el mecanismo de un guión. Y que este tiene diferentes fases, y en cada una de ellas se hacen cosas diferentes. Y esto, para mi asombro, es algo en lo que muchos estudiantes de cine que he conocido no quieren adentrarse.

Y ese esfuerzo hay que hacerlo con todas las partes del guión, por supuesto. Pero si cabe, aún más, con las primeras páginas.

Si en ellas fallamos, el resto es sencillamente como si no existiese.

¿Qué está buscando el productor, o el actor, que empieza a leer tu guión?

¿Busca un guión que le deje admirado? Sí, claro ¿Busca un guión con el cual enamorarse durante los próximos dos o tres años y así arriesgar su carrera? Sí, lógico ¿Busca unos personajes diferentes, humanos, inolvidables, en definitiva? Sí, también ¿Busca un clímax final que el público no olvidará en su vida? Sí, como no puede ser de otra manera.

Vale, guay, entonces estamos todos de acuerdo.

Sí, pero lo primero es lo primero…

Todo lo anterior es cierto y está muy bien, pero todo eso comienza con unas primeras páginas en las que tienes que, antes que todo lo demás, antes que cualquier otra cosa, demostrar una única cosa…

Que sabes de qué va esto.

Has de enviarle el mensaje, claro y cristalino, de que la escritura de guiones es algo con lo que estás familiarizado. No es sólo algo que te gusta mucho. Y eso significa dominar lo que se hace en las primeras páginas.

Es decir, saber lo que debes hacer en esas páginas, y todo lo que NO debes hacer. Esas páginas deben hablarle en voz baja, con cariño: “oye, tú, tranqui, no voy a marearte. Sé lo que estoy haciendo”.

Entonces él productor (o el actor) reconocerá eso en tu guión. Te lo habrás ganado. ¿Y qué pasará?

Que querrá seguir leyendo.

Sabe que no está con alguien que se ha encaprichado con el cine de la noche a la mañana. Está ante alguien que sabe lo que se hace, y eso sólo se consigue con mucho tiempo.

¿Y qué es lo que evalúan en el guión que les mandas? Cuando el productor lo tiene entre las manos y empieza a leer ¿en qué se fija en esas diez primeras páginas?

Cómo presentas al personaje principal, su contexto dramático, su necesidad dramática, cómo introduces las fuerzas antagonistas, el detonante, cómo presentas al resto de personajes, y cómo dependen los unos de los otros, cómo logras hacer todo esto visual, los diálogos, el formato, y claro, cómo escribes momento a momento cada una de las escenas, cómo las haces progresar y crecer dramáticamente para contar la historia (o tal vez, deberíamos decir mostrar) las transiciones que haces entre ellas,

Así es como tienes que planearte el principio de una historia. Como algo que tiene su propia estructura.

No como algo que vas contando de cualquier manera, una escena aquí y otra allí, un diálogo chispeante aquí, un momento visual aquí, etc, y luego pretender que los productores, que son muy simpáticos, y tiene mucha sensibilidad artística, lo entiendan.

No funciona así.

¿Y no esperan nunca a ver si la cosa mejora?

No.

Lo siento.

Tienen siempre guiones esperando y si tú no demuestras en ese comienzo si lo sabes hacer, no les vale la pena seguir leyendo.

Espero, si lo que tienes en mente es aprender a escribir guiones, haberte ayudado a tomar consciencia de todo esto.

¡Hasta la próxima!

2001 Flickr CC0 (2)

“Primero es la emoción, luego el sentido”.

           

              Stanley Kubrick

 

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